POV
Renesmee
—¡Renesmee!,
alguien vino a visitarte —la estridente voz provenía de la sala de mi rústica
residencia.
Abrí la puerta de
mi habitación y corrí a una velocidad poco normal para un humano cualquiera.
Sin embargo, pero no tenía que preocuparme ya que estaba en mi lugar seguro y
podía ser yo misma.
Cuando mis pies se
posaron en el suelo de madera de la sala, me
encontré con una personita muy personal para mí: Mi
abuelo Charlie.
—¡Abuelo! —grité
saltando a sus brazos ya listos para abrazarme. Si no fuera porque mi madre se
encontraba a su lado, lo hubiera arrojado al suelo con mi efusivo abrazo.
—¡Renesmee,
cuidado! Tu abuelo no es tan resistente como nosotros —me recordó intentando
sonar severa.
—Upss… lo siento,
mamá. Perdón, perdón, abuelito.
—Descuida, mi niña,
tampoco soy tan frágil para no disfrutar del abrazo de mi nieta preferida —me
sonrió elevando su bigote
—Eso será porque
soy tu única nieta —le aclaré besando su mejilla. El bigote me produjo
cosquillas en mi piel, como era frecuente
La casa
resplandecía con las decoraciones de mi tía Alice. Me había desvelado hasta muy
entrada la madrugada para decorar cada rincón. Sin duda, era una buena aprendiz
y casi podía superar a mi tía en lo referido organización de eventos.
Hoy trece de
septiembre, celebrábamos el cumpleaños de mamá, y como ya una
marcada tradición en estos últimos años, el
abuelo Charlie se escapaba para visitarnos.
Mi abuela Esme,
acerco unos bocadillos a la sala. Charlie tomo asiento y me acurruque a su
lado. Papá y mamá, se ubicaron en frente con sus manos enlazadas. El resto de
mis tíos y abuelos se dispersaron a nuestro alrededor, en tanto ponía al tanto
al recién llegado de las últimas noticias.
Mi mente, como en
tantas oportunidades se remontó tiempo atrás. En aquella oportunidad, tenía un
año de vida y en apariencia unos cinco. Como hoy, festejábamos el
primer año como inmortal de mi mamá y con mi inocencia
cometí una gran imprudencia.
Tía Alice, como lo
marcaba una de sus vocaciones, se encargó de hacer una gran fiesta. Decoro,
toda mi casa, con velas blancas y flores del mismo color. El lugar quedo
precioso con ese aroma y la débil luz. Ese día había muchas personas
importantes. Amigos y parientes que solían acompañarnos en fechas destacadas.
Desde Alaska acudieron mis tíos: Tanya, Irina, Kate, Eleazar y Carmen. De
Brasil, asistieron Huilen y su sobrino Nahuel, además de algunos amigos lejanos
de la familia.
Fue una de mis
celebraciones favoritas. Recuerdo haber bailado mucho con todos y probado
bocadillos deliciosos. La fiesta era perfecta, a pesar que a mamá no le
gustaban mucho y solía verla triste cuando se hallaba sola.
Días antes de la
celebración mientras jugaba en el jardín trasero de la casa. Me encontré con mi
mamá y tía Rosalie a unos metros de donde yo giraba y giraba sobre el césped.
No hizo falta que
me acercara demasiado para oír la tristeza en la voz de mamá. Mis
sentidos eran poderosos y mi mente comprendía muy
bien lo que me rodeaba.
—Extraño mucho a mi
padre —susurró mi mamá.
—Bella, sabias que
si escogías estar con Edward, tenías que abandonar muchas cosas, entre ellas a
tus padres y a tus amigos.
—Lo sé… Y no me
arrepiento. Solo son estas fechas, donde me pongo como una tonta melancólica,
pero sé que él está bien y seguro.
—Por supuesto… y
recuerda que no está solo.
—Eso si… es un
alivio que Sue, allá entrado en su vida
—No tienes por qué
preocuparte. Has lo usual, busca tu agenda y llámalo.
—Lo haré más tarde,
tendré que decirle que sigo con exámenes en la universidad y no puedo
visitarlo.
—Es lo mejor,
Bella, y cambia esa cara antes que regrese Edward.
—Tienes razón. Gracias,
Rosalie. Siempre estas aguantando mis tonterías de vieja humana
—Ni lo digas, para
eso somos una familia.
En ese momento me
sentí muy apenada por mamá y pensé en como devolver su sonrisa a su rostro.
Corrí a su habitación, busque en su mesita de noche y tome
la agenda que le obsequió tía Alice. Dentro, se
encontraban algunas fotografías. Entre ellas, las de mis abuelos Charlie y
Reneé. Cuando localice el número del abuelo, no dude en llamarlo.
Todo era un juego
para mí y era habitual con tío Emmett, practicar voces diferentes, cuando
jugábamos a los investigadores. Tome un pañuelo de seda y como me había
explicado, lo coloque en el auricular del teléfono. Le dije que era una amiga
de la familia, intente cambiar la voz,
aunque no resulto muy bien al principio, parecía no
creerme pero logre convencerlo. Le informe que estaba cordialmente invitado a
la fiesta de cumpleaños de su hija.
Durante los días
restantes para la celebración trate de cuidar mis pensamientos para que mi
padre no se diera cuenta y estropeara mi sorpresa. Tía Alice, era una experta
en eso y junto con tío Emmett, tenían mucha práctica para ayudarme a sortear la
vigilancia de mi padre. Mamá y Papá, no deseaban que fuera una niña malcriada y
constantemente, regañaban a mis tíos cuando sobrepasaban los límites en
obsequios y travesuras. Los tres éramos un trío ejemplar para ocultar cosas.
El gran día llego.
Todo se hallaba listo, mi madre me había comprado un hermoso vestido rojo, tía
Rosalie peino mi cabello y lo recogió con un gran moño del mismo color de mi
prenda nueva. Todos decían que era una muñeca o la princesita de un cuento.
El reloj marcaban
las diez en punto tocaron la puerta. Aquella noche era cálida y
había muchas estrellas en el cielo. Papá y mamá, habían
llegado hace cinco minutos de una última caza. Tía Alice
fue a recibir al misterioso invitado.
Y sucedió… un
silencio interrumpió la algarabía, desatada tan solo minutos atrás. Parecía que
alguien hubiera detenido el tiempo. Solo se escuchó mi voz,
cuando corrí hacia él.
—¡Abuelo, llegaste!
—vocifere mientras abrazaba sus piernas. Él se balanceo con mi osadía y coloco
una mano en mis rizos. Luego se quedó tieso ante me reacción.
—¿Papá? —susurro mi
madre.
—¿Bella? —pronuncio
sorprendido.
Luego bajo la vista
para mirarme, y levantando una ceja y hablo.
—¿Abuelo?
Lo siguiente que
recuerdo, fue una charla muy larga en la biblioteca.
Por supuesto, la
fiesta acabo en ese mismo instante. Mis abuelos se disculparon con los invitados
y ellos tuvieron que retirarse.
Yo me quede con tía
Rosalie en la sala, me senté en su regazo y oculte mi cabeza en su pecho. Los
demás no tardaron en acompañarnos, mientras esperábamos a que terminaran la
conversación entre mis padres y el abuelo Charlie.
Suspiré muy fuerte
mientras preguntaba:
—Estoy en problemas,
¿no?
—No debiste llamar
a tu abuelito, Renesmee —respondió tía Rosalie.
—Quería darle una
sorpresa a mamá —sollocé—. El otro día las escuche hablar en el jardín y ella
estaba muy triste. Y ahora está enojada conmigo.
En ese momento no
pude contener las lágrimas y comencé a llorar. Mi abuelita Esme, me abrazo y me
pidió que me tranquilizara, mientras acariciaba mi espalda.
—No, Renesmee, no
llores, tu madre te ama y no se enfadara contigo.
Suspiró.
—A veces pienso que
tus padres deberían hablar más contigo sobre algunas cosas y explicarte para
que se evitaran episodios como este.
—Edward, quiere
mantenerla dentro de una burbuja y eso no es bueno para ella —exclamó tío
Emmett.
—Edward y Bella son
sus padres, Emmett, y saben bien cuando y en qué forma deberán hablar ciertos
asuntos con Renesmee —afirmó el abuelo Carlisle.
—Solo digo que es
bueno que Renesmee conozca todo lo que la rodea y como es nuestra realidad —musitó
tío Emmett.
Después de casi una
hora, mamá salió de la biblioteca. No pude evitarlo y salte de los brazos de mi
abuela y anduve hacia ella.
—Perdón mami, es mi
culpa, te quería dar un regalo de cumpleaños especial, pero hice todo mal. Y
ahora estas enojada conmigo.
Mi madre limpio mis
mejillas y me abrazo muy fuerte.
—No te preocupes,
mi cielo, no estoy enojada contigo.
Luego tomo mi mano
y me dijo que alguien quería conocerme. Entramos a la biblioteca, mi papá
estaba sentado en uno de los sofás, su rostro permanecía sereno.
El abuelo Charlie
en cambio estaba muy serio, de pie al lado del escritorio. Eso me asusto mucho
y me escondí atrás de mi mamá.
De repente mi
abuelo sonrió y me busco con la mirada cuando dijo:
—Hola, Renesmee,
¿no vas a saludarme?
Mi miedo se esfumo
y corrí de nuevo hacia él, quien me tomo en sus brazos y me susurro al oído:
—Eres muy hermosa y
es un placer conocerte.
Desde aquel día el
abuelo Charlie se fue integrando poco a poco a nuestra vida. No pedía demasiada
información, siempre dejaba en claro que con lo que ya sabía era suficiente.
Nos visitaba dos o tres veces al año, todo dependía si el trabajo se lo
permitía, y como hoy era el cumpleaños de su hija, nuevamente se encontraba con
nosotros.
Mi abuelo nos habló
sobre Sue, su trabajo y el pueblo. Mamá le pregunto sobre el clima, si seguía
igual… “¿todo verde?”, como ella lo recordaba.
Todos sonrieron
ante su pregunta.
—Sí, hija, eso no
ha cambiado. Siempre es lo mismo, mucho verde, nubes por todo el cielo y mucha
lluvia —declaró.
Respiré fuertemente
y comencé a divagar en mi cabeza recordando, lo mucho que me gusta la lluvia.
Adoro el sonido que produce cuando cae sobre el tejado cuando duermo. El olor
del césped mojado y el aire no son lo mismo después de
llover. Simplemente todo es más puro.
Sin embargo, lo que pone
mis nervios de punta son las tormentas, los truenos me inquietan y a veces me
provocan pesadillas.
—¿En qué piensas
cariño? —musitó el abuelo Charlie.
—Quiero conocer
Forks, sería un lindo regalo de cumpleaños atrasado, ¿no? —confesé esperanzada.
—Por mi encantado,
todavía se encuentra a tu disposición la habitación que solía ser de tu madre.
Sue y yo, casi siempre estamos solos y nos
vendría bien tu compañía.
—¡Genial! —grité
emocionada—. ¿Puedo ir, mamá, papá?
Ambos
intercambiaron miradas por un momento.
—Por favor…
—supliqué utilizando ese parpadeo que me sacaba de problemas—. Además quiero
ver a mi amiga, hace más de un año que Caroline se fue, y solo hablamos por
teléfono. Sin mencionar que es unos días es su cumpleaños.
Papá entorno sus
ojos de manera suspicaz.
—Hija hace tres
días decidiste festejar tu cumpleaños con tus amigos de la academia, y si mal
no recuerdo prometiste que este fin de semana lo celebrarías con nosotros.
Alice tiene todo listo.
Tomé aire y miré a
mi tía, con mi mejor cara de sufrimiento. Mi padre sonrió ante mi actuación.
—Tía… ¿verdad que a
ti no te importa, no?
Me miró con sus
ojos entrecerrados.
—Si me miras así…
está bien —gruñó.
—Gracias, tía
—exclamé abalanzándome sobre ella para abrazarla.
Y sin pensar dije:
—Te prometo que
cuando regrese renovaremos juntas todo mi armario.
Mis palabras
hicieron magia y una gran sonrisa surgió en su rostro.
—Está bien, ya lo
prometiste —insistió.
—Por supuesto —le
confirmé.
Abandone la sala y corrí a
llamar a Caroline, quien se puso muy contenta. Me aseguro que lo pasaríamos
genial y celebraríamos juntas nuestros cumpleaños,
aunque el mío ya hubiera pasado hace tres días.
El resto del día deje mis
locuras a un lado y pase un tiempo en familia. Vimos algunos videos de mis
tantas presentaciones en la academia de arte a la cual asistía desde
hace tres años.
—Eres brillante,
Renesmee. Esa escuela es muy buena, tocas muy bien el piano y el violín —expresó
con orgullo el abuelo Charlie.
—Gracias, abuelo, pero
también es obra de las clases particulares que tomo con papá.
—No es cierto,
cariño, eres muy buena alumna y tienes mucho talento —dijo mi padre.
Cuando terminaron
mi concierto, empezaron mis presentaciones de baile, uno de mis pasatiempos
favoritos desde niña.
—¿Qué clase de
baile es ese? —pregunto el abuelo Charlie con el ceño fruncido.
—Es hip hop,
abuelo.
—¿Y… se baila así
con esos movimientos y esa poca ropa?
Me sonrojé ante su
comentario anticuado. Podría hacer fila y unirse al club de papá.
Tío Emmett al ver
mi reacción se carcajeo.
—¿Qué? Dije algo
malo, o estoy ¿desactualizado? —inquirió el abuelo Charlie
—Para nada —habló
el tío Emmett—. Es que Edward puso la misma cara cuando lo vio en vivo y en
directo —esta vez su risa se escuchó por toda la casa.
—¿No eres muy chica,
Renesmee para esa clase de bailes? —me cuestiono mi abuelo.
—Tú también no, por
favor… ya tengo suficiente con que papá sea un controlador compulsivo.
—¡Hey!… eso no es
cierto, solo me preocupo por ti —comentó el arrojando un almohadón a tío
Emmett.
Puse los ojos en
blanco, siempre trata de quitarle importancia a las cosas.
—¿Preocuparte? —sonrió
mi tío—. Solo hace falta que le pongas una correa. Renesmee, cuando te marches
aprovecha y pórtate muy mal. Se una niña con apariencia adolescente
problemática. Tus padres siempre han sido muy aburridos.
—¡Cállate, Emmett!
—gruño papá.
Mi tío Emmett
continúo riendo y me guiñó un ojo. Nos llevábamos increíble, siempre cuando
salíamos juntos, me dejaba hacer todo lo que quería.
—Bueno, Renesmee,
hablando de la edad, ¿cuántos años cumpliste, cielo? Es que creces tan deprisa…
—musitó mi abuelo.
—Oficialmente
cumplí 7 años, pero en años humanos y según los documentos que consiguió mi tío
Jasper, ya tengo 18 años. Puedo hacer lo que quiera —dije con gran
satisfacción.
—Momento, señorita,
eso no es cierto —refunfuñó mi madre.
—No he terminado,
mamá. Puedo hacer lo que quiera, siempre y cuando sea prudente —aclaré.
—Recuerda lo que te
dije —murmuró tío Emmett.
Mamá inmediatamente
le lanzó una mirada furibunda, mientras volvía a sonreírle y sin que nadie me
prestara atención, le guiñaba un ojo.
Continuamos
hablando hasta bien tarde. Esa la noche mis tías acondicionaron la habitación
de huéspedes para el abuelo Charlie. Cuando el sueño me reclamo salude a mi
familia y me dirigí a mi cuarto a descansar. Realmente estaba muy agotada y no
tenía muchos ánimos de preparar mi maleta, así que deje la tarea a una
especialista: Mi tía Alice. Mañana temprano saldría al pueblo de mi abuelo.
Cuando desperté, todos
ya estaban en el comedor o esparcidos en cualquier área de la casa. Mi madre se
encontraba inmersa en una charla con su padre.
—Tu desayuno está
listo —señalo la abuela Esme.
—Gracias, abuela.
Tome mi cereal y me
senté junto a los demás.
—¿Cómo están todos
en La Push, papá?
—Muy bien, la
verdad no se mucho, lo poco que conozco es a través de Seth.
—¿Y Leah?
—Se marchó a
estudiar a Canadá.
—¿A Canadá?
—preguntó desconcertada mi madre.
—Sí, conoció a un
turista en la playa, hace unos meses. Fue algo repentino y se marchó con él.
Realmente extraño si me preguntan, dicen que fue amor a primera vista. Pero Sue
y Seth la apoyaron en su decisión.
El abuelo Charlie
no se dio cuenta, pero yo percibí en mis padres algo extraño sostuvieron, sus
miradas como si entendieran de qué hablaba el abuelo. No había dudas que algo
comprendían acerca de la misteriosa relación de la hija de Sue con su
enamorado.
—Termina el
desayuno, hija —apuntó papá al notar mi atención en él y mamá.
—¿Y los demás?
—cuestiono mamá.
—Todos están bien,
nada nuevo.
—Ah… ok.
—¿Hija si quieres
saber de Jacob porque no lo dices? —expresó el abuelo Charlie.
Papá se envaro y mi
madre solo se mordió el labio mientras suspiraba apesadumbrada.
No fue difícil
notar melancolía y tristeza en los dorados ojos de mi madre.
—¿Quién es Jacob?
—pregunté.
—Es un viejo amigo
de tu madre —musitó papá.
—Yo diría un viejo
enamorado de mi cuñadita —aclaró tío Emmett, quien miró mi cereal e hizo una
mueca de asco.
—Emmett —bufó papá.
—¿Qué? ¡Oh, vamos,
Edward! No me vas a decir que estas celoso, después de todo Bella te escogió a
ti. Y tuvieron a este hermoso retoño —dijo sacudiendo mi cabello.
—¿Y qué paso,
mamá?, Tu amigo, ¿se enojó porque lo rechazaste?
Mi madre no dijo
nada, pero sus emociones se traslucían a la perfección en su bello rostro.
—Ves lo que
provocas, Emmett con tus comentarios.
—Emmett no dijo
nada malo —sonrió mamá apretando la mano de mi padre. Entrelazaron sus dedos y
él la besó en los labios rápidamente. Mi abuelo carraspeo.
—Entonces, mamá,
¿mi pregunta te molesto?
—No, cariño. Te voy
a responder, lo que paso no fue eso, Jacob y yo fuimos muy buenos amigos, pero
tomamos caminos diferentes, eso es todo. Él fue muy bueno con nosotros y guardo
un bonito recuerdo de nuestra amistad.
Después sonrió de
nuevo y mi abuelo siguió hablando sobre su amigo, aunque menciono que no sabía
mucho, porque no frecuentaba La Push y lo poco que sabía de él se lo comentaba
Seth, el hijo de Sue.
Tío Emmett, tomo su
lugar en la sala y comenzó una partida de futbol con tío Jasper. Mis abuelos
Carlisle y Charlie iniciaron una plática y yo ayude a mi abuela Esme con los
platos sucios. Mamá y papá, siguieron en su burbuja como siempre.
Dos horas más
tarde, nos acompañaron al aeropuerto al abuelo Charlie y a mí.
Me despedí de todos
con besos y abrazos, esa fue la parte más dura y difícil. Mamá me envolvió en
sus brazos y papá nos abarco a ambas dentro de los suyos. Casi no podía
respirar, pero tampoco me queje. Me recordaron que fuera muy prudente y
obedeciera al abuelo, además de llamar todos los días por teléfono y que no
hiciera caso de los consejos de tío Emmett. Me reí con esto último.
Subí al avión muy
entusiasmada, por fin conocería el pueblo donde nació mi madre y del que tanto
había escuchado.
En unas horas
estaría en Forks.

EL PRÉSTAMO URGENTE ESTÁ DISPONIBLE AHORA
ResponderEliminarHOY RECIBÍ LA CANTIDAD DE PRÉSTAMO DESEADA $760,000.00 DE UNA COMPAÑÍA DE PRÉSTAMOS CONFIABLE Y CONFIABLE LA SEMANA PASADA ¿NEGOCIO/HOGAR/EMPRESA/PROYECTO/PRÉSTAMO PERSONAL? AHORA SON ASEQUIBLES AQUÍ PARA USTED HOY CONTACTO Whatsapp +1(541)279-1406 Correo electrónico profdorothyinvestments@gmail.com
Hola, estoy aquí para testificar de cómo obtuve mi préstamo comercial de bienes raíces de PROF. MRS.DOROTHY JEAN INVESTMENTS (profdorothyinvestments@gmail.com) No sé si necesita un préstamo urgente para pagar facturas, iniciar un negocio o construir una casa, ofrecen todo tipo de préstamos que van desde $5,000.00 hasta $2,000,000.00USD con una baja tasa de interés del 2% y la duración del préstamo de 1 a 33 años para devolver el préstamo seguro y no garantizado. ¿Está perdiendo el sueño por las noches preocupado por cómo obtener un prestamista de préstamo legítimo?
MRS.DOROTHY JEAN tiene toda la información sobre cómo obtener dinero de forma rápida y sin dolor sin costo/estrés a través de Contactos Número de Whatsapp +1 (541) 279-1406 Correo electrónico profdorothyinvestments@gmail.com